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Yo nací con Saturno como regente de mi ascendente, junto a Rahu en Leo. Quizás por eso, desde siempre, me acostumbré a la nostalgia, a la tristeza contenida, meditada, estoica. Me acostumbré a la soledad como quien se acostumbra a un clima inevitable. Acepté que el universo no me daría felicidad a través del amor. Lo asumí como un destino inalterable, como si el amor estuviera destinado a ser siempre una sombra, un espejismo que se desvanece antes de tocarlo.

En ese estado, aprendí a vivir de anhelos. Anhelando algo que nunca llegaría, envolviéndome en la música, en las proyecciones de lo que podría ser pero nunca sería. Y de alguna manera, esa espera constante se convirtió en una forma de identidad. Un refugio melancólico donde podía habitar sin la amenaza del desencanto.

Pero cuando el amor sí llega, cuando lo que parecía inalcanzable se vuelve real, me encuentro con una sensación que me descoloca, que me inquieta más de lo que me alegra. Al principio está la emoción del encuentro, los besos, el deseo, el primer momento de entrega. Pero después… después viene la incertidumbre.

¿Por qué sentimos nostalgia en el amor, incluso cuando somos felices?

  1. El amor nunca es absoluto → Siempre existe el temor de que se acabe o de que no sea suficiente.
  2. La mente anhela lo inalcanzable → A veces, extrañamos una versión del amor que solo existe en nuestra imaginación.
  3. El amor es un reflejo de la existencia → Es efímero, vulnerable, y eso nos genera una melancolía profunda.
  4. Nos acostumbramos al anhelo → Hay quienes encuentran identidad en la nostalgia misma.

En conclusión, literatos y filósofos coinciden en que el amor y la nostalgia van de la mano, porque siempre hay una parte de nosotros que busca algo más, algo que el amor por sí solo no puede llenar del todo.

¿A dónde va todo esto? ¿Cuánto va a durar? ¿Y si ella se cansa? ¿Y si encuentra a alguien más? ¿Y si me estoy engañando otra vez?

Es como si la mente, en su necesidad de no soltar el control, buscara nuevas maneras de complicarse la existencia. Cuando estaba solo, sufría por la ausencia del amor. Y ahora que el amor está aquí, sufro por el miedo a perderlo. El amor, en cualquier forma, me inquieta.

Quizás, sin darme cuenta, he estado más cómodo con el anhelo que con la realidad. Porque mientras anhelo, mientras imagino, todo es perfecto. No hay miedo a que termine, no hay riesgo de desilusión. Pero cuando es real, el amor deja de ser un poema y se convierte en un campo de batalla contra mis propios fantasmas.

Y ahora me pregunto: ¿qué hago con esto?

Podría volver a refugiarme en la nostalgia, en la idealización de lo que no tengo. Podría jugar con la mente, hacer de cuenta que estoy solo otra vez, alimentar el deseo lejano en lugar de enfrentar la incertidumbre de lo que ya está aquí. O podría intentar algo diferente: dejar de querer controlarlo todo, dejar de buscar certezas donde no las hay.

La nostalgia dentro del amor, incluso cuando aparentemente se es feliz, es un tema recurrente en la literatura y la filosofía. Muchos escritores han explorado la sensación de vacío y anhelo persistente que puede coexistir con el amor, como si este nunca fuera completamente suficiente o como si siempre quedara algo fuera de alcance.

Lo que dicen los literatos sobre la nostalgia en el amor:

📖 1. Milan Kundera – “La insoportable levedad del ser”
Kundera explora cómo el amor puede traer felicidad y, al mismo tiempo, una sensación de vacío o insatisfacción. Plantea que el amor, lejos de ser una certeza, está lleno de dudas, miedos y una inevitable nostalgia por lo que nunca será completamente nuestro.

📖 2. Albert Camus – “El mito de Sísifo”
Aunque no es un libro sobre amor, Camus habla del absurdo de la existencia: el ser humano siempre anhela algo más, incluso cuando lo tiene todo. Este pensamiento puede aplicarse al amor: cuando se alcanza, sigue existiendo un anhelo por lo desconocido, por lo perdido o por lo imposible.

📖 3. Julio Cortázar – “Rayuela”
Cortázar retrata el amor como un juego de encuentros y desencuentros. En su relación con La Maga, el protagonista experimenta una nostalgia anticipada, como si, incluso estando con ella, ya sintiera la pérdida, la distancia, la imposibilidad de que el amor sea eterno.

📖 4. Mario Benedetti – “La tregua”
Benedetti muestra cómo incluso el amor más pleno puede estar acompañado por una sensación de fragilidad. A veces, la nostalgia no viene del pasado, sino de saber que todo amor es temporal, que algún día podría desaparecer.

📖 5. Roland Barthes – “Fragmentos de un discurso amoroso”
Barthes describe el amor como un constante juego de ausencias y presencias, donde el amante sufre incluso en la felicidad porque siempre teme perder lo que tiene o no obtener lo que desea completamente.

📖 6. Joan Didion – “El año del pensamiento mágico”
Didion explora la idea de que el amor nunca nos deja del todo satisfechos y que siempre hay una parte de nosotros que, incluso en la plenitud del amor, siente una ausencia, una nostalgia de lo que pudo ser o de lo que inevitablemente se perderá.

📖 7. Haruki Murakami – “Tokio Blues (Norwegian Wood)”
Murakami retrata el amor como algo que, aunque se viva con intensidad, deja un vacío en el alma. Sus personajes se debaten entre el amor presente y la nostalgia por lo perdido, lo imposible o lo que nunca fue.

📖 8. Rainer Maria Rilke – “Cartas a un joven poeta”
Rilke sugiere que el amor no debe llenar un vacío, sino coexistir con nuestra propia soledad. Para él, el verdadero amor no elimina la nostalgia ni el vacío existencial, sino que los transforma en algo poético y profundo.

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